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Resum:
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China ya no es solo la principal fábrica del mundo, con el consiguiente nivel
de consumo de recursos naturales (energía y materiales) y de emisiones de
contaminantes, sino que se ha convertido en uno de los principales acreedores
mundiales, y como tal, en garante del crecimiento de la mayoría de las economías
occidentales. La insostenibilidad del modelo de crecimiento chino, basado en una
copia de los países occidentales, se hace más evidente desde la crisis de oferta de
petróleo que sacudió al mundo en julio de 2008, con los precios en máximos
históricos, y que vino seguida de la crisis financiera en la que todavía nos
encontramos. El presente artículo muestra la evolución del consumo de energía en
China en los últimos 25 años y presenta algunas posibles causas del mismo, para
concluir que es necesario repensar el modelo actual, que incluye las propuestas de
salida de la crisis en China y en Occidente. Estas propuestas reiteran en los mismos
errores del pasado inmediato, lo que nos puede conducir a una nueva crisis de oferta y
a otra financiera, cuyos efectos distributivos a nivel mundial serán más graves que los
actuales, a pesar de que puedan implicar una mejora ambiental. |