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Abstract:
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Las necedades siempre sorprenden a todos, pues el necio es audaz en atrevimiento. Su torpeza le impide advertir que desentonará con su conducta, y eso mismo le quita la vergüenza de hacer el ridículo.En cambio, el hombre de cordura entra con gran cuidado. Su escudo es la advertencia y el recato, y va observando y descubriendo lo que hay en el ambiente, para actuar con el mínimo de riesgo. Todo atrevimiento que carezca de reflexión está condenado al despeño, aunque tal vez lo salve el azar venturoso. Conviene nadar con cuidado en aguas que se temen hondas: ve probando poco a poco con sagacidad y ganando terreno con prudencia. Hay grandes confusiones hoy en el trato humano: conviene ir siempre tirando sondas que vayan orientándote. |