|
Abstract:
|
En el trasfondo del feminismo europeo gesticula, desde que este movimiento reivindicativo nació en el siglo XIV, un fantasrna recurrente: que hacer con los hombres, dónde "'situarlos, ya sean estos hombres arnantes. herrnanos, jefes. hijos. padres. amigos, compafieros de viaje... (Lonzi 1978; Jardine y Smith 1987; lrigaray 1992; Lo Russo 1994; Via Dogana 1995a; Tubert 1997; Alfazeta 1997). A veces, el fantasrna ha exacerbado algunas dificultades de re1aci6n dentro del propio feminismo. Con Luce Irigaray, por ejemplo, una de 1as pensadoras mas queridas del movimiento de mujeres contemponineo, cuando propuso a principios de los afios noventa un modelo de democracia, la democracia llamada paritaria, que ignoraba la asimetria de los sexos (Irigaray 1994a y b); una asimetria evidente aunque incompatible con el racionalismo, es decir, con la degeneración que le acaece al pensamiento racional cuando se sale de madre y pretende ocupar el solo todo el espacio de lo pensable. |